By the way I love you.
Epílogo.
/Joe Jonas.
Ya eran tres largos años desde la última vez que aprecie su deslumbrante sonrisa, quizá un poco más.
Estábamos en la primavera, justo después del verano en el que alcancé la edad de 23.
Mi vida era todo lo que cualquiera hubiera deseado, y eso solo lograba recordarme el momento en el que tuve la maldita suerte de que ella se cruzara en mi camino, momento en el creía ser feliz cuando en verdad no lo era. Tragué saliva y meneé la cabeza al darme cuenta de que en ese momento realmente tampoco estaba lleno.
Sí, era grandiosa y exorbitante la adrenalina que recorría mis venas cada vez que me enteraba de la fecha de un nuevo concierto, cada vez que escuchaba y observaba a alguna fan gritar, sonreír e incluso llorar de felicidad tan solo por verme, pero aún así me hacía falta ella.
Había perdido la cuenta de todas las veces en a que la tristeza y melancolía me habían derrotado en la guerra, provocándome un llano y callado llanto.
Los Jonas Brothers abatían al mundo, gracias a nuestro gran Dios, nuestra banda había llegado más que bien recibida y se había alzado consiguiendo últimamente la duplicación total de fans.
El dinero y los contratos llegaban como pan caliente.
Esa noche el concierto había comenzado con más entusiasmo que los que en aquella semana habíamos dado. Nicholas se enfocaba en dar todo lo de sí mientras que Kevin se divertía por entero dando piruetas y tocando la guitarra como todo un dios.
Yo de igual modo había comenzado bastante bien, sonriendo con toda la felicidad tatuada aunque sea en una mínima parte de todos los pedacitos corazón. Y es que aunque el dolor continuaba siendo grande y me seguía sintiendo vacio, comenzaba a recuperarme, sabía que era muy difícil dejar de sentir algo tan grande como lo que yo hacía por ella, pero me consolaba la idea de que como ella había tomado la decisión, al menos una de ambas partes era plenamente feliz y libre.
Pero entonces, a Nicholas se le ocurrió pedirle a varias fans que subieran con nosotros al grandioso escenario de Londres, Inglaterra para poder interactuar un poco con la banda.
Entre sonrisas eufóricas de ellas, y gran entusiasmo de mis hermanos les hicieron un par de preguntas acerca de que les causaba gracia de nosotros, si les parecíamos agradables, incluso yo me digné a comenzar mi sesión de ridículas payasadas puras.
-¿Crees que soy guapo? -Le pregunté a una de ellas, que si bien recuerdo llevaba el nombre de Catherine, mientras colocaba gestos ridículos abriendo la boca como si profiriera un grito, alzando las cejas mientras mi cuerpo posaba de una de las maneras más ridículas imaginables. Al darme cuenta de que ella tan solo sonreía, proseguí. - Era broma Cathy- Reí- Se que estoy muy feo.
Baje mi mirada entorno al suelo, y forcé mi expresión colocando mis cejas bajas, torciendo la boca tal cual un perrito sufriendo, y entrecerrando un poco mis ojos.
¡NOOOOOOOOOOOOO!, Se escuchaban los gritos de las fans, cosa que me reconfortó más de lo que creería.
¡Tú eres hermoso!, Gritaron otras.
Levanté la vista y le sonreí a los cuatro puntos cardenales.
-Y... ¿Me podrían decir sus edades? - Preguntó entre bromas siguientes Nick.
-Trece- Respondió una pequeña rubia, con las mejillas sonoramente sonrojadas.
-Dieciséis- Rió una pelirroja.
-Catorce- Afirmaron tres a la vez, todas con el parecido idéntico de la típica chica británica.
-Quince- Murmuró una morenita, de muy guapo perfil, para ser sinceros.
Les sonreí a todas, pensando que ya no quedaba ninguna, cuando otra habló captando por completo mi perdida atención.
-Diecinueve- Su cabello era marrón, chocolate, de piel blanquecina y de un perfil extremadamente parecido al de... ella.
Mi vaga sonrisa se borró de inmediato, mientras desesperado perdía mi vista alrededor de toda la multitud, que se acomodaba en gradas hacía el grado al que mirara, intentando conseguir el apoyo que necesitaba para no caer del barranco nuevamente. Pero inmediatamente comencé a caer en mi mundo, y una línea recta sustituyó mis facciones, acompañada repentinamente de ojos brillosos. Sí, parecía ser que perdería la guerra nuevamente.
-Lo... lo siento- Me disculpé antes de tirar el micrófono lejos, provocando un estruendo e innecesario sonido, y salir corriendo.
-Joe, vamos- Me animó Nick, que apareció de pie al lado de la escalera en la que me encontraba sentado.
-No puedo- Negué con la voz rasposa, sin vida.
-Se que te duele, pero sabes que todo estará bien, y ahora tienes que levantarte y seguir caminando. No puedes llorar para siempre. - Me dijo duramente, sin tener el cuidado de intentar entenderme.
Pero en cierta manera, lo entendía, había mantenido su entusiasmo los últimos 3 años, debí suponer que algún día este se acabaría. "Nada es para siempre"...
Pero lo que definitivamente no podía aceptar era lo de "Todo estará bien".
-No quiero más lecciones de falsa moral-Pedí levantando mi rostro para mirarlo a los ojos, mientras mi diestra retiraba las últimas lágrimas-tienes que aceptar que nadie es culpable por amar.
Abrió sus ojos como platos, algo anonadado, seguramente no se esperaba la respuesta que esperaba. Tragó saliva audiblemente mientras tomaba asiento a mi lado.
Entonces me puso la mano en el hombro, en señal de apoyo y me miró a los ojos.
-Somos hermanos- Me recordó- Siempre estaré ahí para ti como se que tu siempre lo estarás para mí, pero ahora tenemos que concluir este concierto, en agradecimiento a nuestras maravillosas fans.
-¿Puedo...-
Pareció entenderme al instante, no me dejó concluir, y asintiendo habló primero.
-Kevin y yo las distraeremos unos minutos, pero por favor, no te demores mucho. -
Le sonreí de costado mientras él hacía lo mismo y lo vi desaparecer por la puerta más cercana, en la cual entreabierta podías observar y admirar a nuestra maravillosa cantidad gigantesca de fans.
Moví la cabeza de lado a lado cuando el griterío se acabó de escuchar y pude ver que la puerta de metal ya se encontraba cerrada y entonces comprendí mi marcha hacía mi camerino; enjuagarme la cara y tomar un poco de té helado no me caerían mal.
Entre a mi camerino mientras me desabrochaba la corbata que llevaba, dejando la puerta abierta a mis espaldas, y justo un segundo después de que la puertezuela del frigobar cerró, una voz se escuchó.
-Té helado Nestéa, durante un concierto, y además increíblemente sudado, desafiando al resfriado... no has cambiado en nada Joseph Jonas-. Giré sobre mis pies tembloroso esperando que todo sea una cruel broma que mi mente o subconsciente me jugaba, pero creí desfallecer al darme cuenta de que no era así.
Y ahí estaba ella, de pie a un metro y medio de mí.
Estaba igual o más encantadora que como en mi recuerdo y fotografías; sus cabellos lacios en tono chocolate estaban peinados y adornados con un broche de perlas, sus anatomía iba vestida con un vestido rojo escarlata con corrugados en los bordes y detalles en negro, apenas un par de dedos sobre su rodillas, junto con unos tacones altos y brillosos que envolvían sus pies con franjas de piel color negro.
Su sonrisa destellaba como el sol que siempre había representado para mi vida y yo, y sus ojos color miel tan parecidos a los de mi hermano, pero en versión femenina (y sin ofender a Nicholas, para mi gusto, mucho más bonitos) transmitían la misma serenidad y ternura de siempre, al igual que sus labios, que lucían tan deseados como siempre...
Mi cuerpo entero se tensó al segundo en que ella dio un paso pequeño hacía mí.
Sentí a mis músculos endurecerse, y como lentamente mis pensamientos comenzaban a danzar sin sintonía en mi mente. Mi corazón se aceleró sin motivo aparente mientras que mis piernas querían bailar, y al no dejarlas, solo se limitaban a temblar. Quería hablar, pero me costaba recordar cómo hacerlo, además que apenas y podía respirar. La reacción de siempre, multiplicada por cien.
-¿No vas a decir nada? - preguntó bajando la mirada y colocando la más hermosa expresión que mis ojos jamás hubieran visto y que mi mente jamás se hubiera imaginado.
Claro, era ella.
-D-Di... Dianna- logré decir.
-Joseph- Carcajeó angelicalmente ella- ¿Te sigue molestando que te diga así? Te iba a decir Joe pero como tu solías decirme Di...
-¿Qué... Qué tal la universidad? -
-Bien, supongo- Rió- tu vida es la que desea cualquier chico, así que supongo que sería tonto preguntar- Sonrió, pero pronto regreso a la seriedad al darse cuenta de mi inoportuna reacción, bajando la vista, dolido hasta más no poder. Era justo lo que pensaba poco tiempo antes.
-Lo siento- Se disculpó dando un paso más hacia a mí.
Casi sin darme disputé uno yo.
-Yo también- Cedí escondiendo las manos en mis bolsillos.
-Todo era... necesario.
-¿Necesario? - Alcé una ceja con ironía- ¿Romperme el corazón era necesario?
-Era necesario para The Jonas Brothers. -
En otro estado hubiera gritado. ¿Esa era la verdadera razón por la cual me había abandonado?
Estaba increíblemente enojado. No ¡Yo no podía comprender y tampoco quería! Era un comportamiento inaceptable y tan solo yo...
-¡Maldita sea- Gruñí sintiendo como mis músculos se contraían, pero esta vez por la ira.
-Joseph- Abrió los ojos como platos, pero pronto regresaron a su posición- yo... Nick me hizo el favor de darme los pases necesarios para poder estar aquí, justo ahora, pero si tú no quieres, tan solo yo...- hizo una pausa- me tengo que ir. -
Dio una vuelta y se disponía a salir cuando algo en mi interior me hizo entrar en razón.
¿No te das cuenta estúpido?, gritó alguna voz en mi interior, ¡Ella te amo, te ama y te amará!
Y entonces comprendí. Ella tan solo se había ido para ayudar a mi carrera a florecer.
Todos esos meses, que se convirtieron gráfica y comprobablemente en años y que para mí habían sido lustros y décadas enteras, parecieron repentinamente días.
Alargué el brazo y tomándola por su diestra la jalé hacía a mí, introduciéndola de nuevo en la habitación.
El ya común choque eléctrico caminó por mis venas.
-No- negué- yo quiero que te quedes Di. - le dije con toda la sinceridad que sentía.
Ella inspeccionó mi rostro, supongo que evaluando mis facciones y luego sonrió.
-Niñito, creo que tú tienes que terminar una labor, ¿No crees? No vi nada pero escuché a unos productores quejarse, y ni hablar de los gritos de las fans.
-Tú eres la niñita- le dije sacando mi lengua infantilmente.
-Pero más madura- rió.
-No te voy a negar eso, preciosa- Sonreí y ella paró de reír para mirarme seria.
Supuse que no esperaba que la llamara "preciosa".
-Tienes razón, debo regresar- Acepté- pero debes prometerme que al salir me acompañaras a un café, para poder hablar.
Extendió su mano en señal de juramento.
-Sí- Dijo mirándome con sincera expresión para luego deleitarme con una de esas sonrisas que alocan aún más a mi pobre corazón, que por cierto parecía estar uniendo sus pedacitos, volviéndose de nuevo uno mismo.
Besé su mejilla y ella de inmediato cubrió esta con su diestra, mirándome anonadada. La aprecié unos segundos antes de salir de la habitación corriendo, cerrando la puerta.
Di un par de pasos antes de retractarme y regresar corriendo.
Abría la puerta para encontrarme con su silueta sentada en el sillón, mirando una de las fotografías de ella conmigo que se encontraba en un estante.
-¿Conservas esta? - Preguntó sonriendo al verme de nuevo.
Pero hice caso omiso a su comentario.
-Por cierto...
-¿Sí?
-Por cierto... te amo- Le expresé con el corazón en la mano, mientras la miraba dulcemente.
-Te amo- Me respondió ella después de unos segundos sumamente tensos y de nuevo, me sentí relleno.
Todo estaba bien, una vez más. Ella había regresado y algo me decía que esta vez, iba a durar.
Ella y yo por siempre, hasta el final.
¡Gracias! Por darme la oportunidad de escribir, por darme la oportunidad de sonreir y deleitarme con sus maravillosisisismos comentarios! Son todo un amor chicas! Enserio! Pense que no iba a estar triste al terminar pero ustedes saben, la nostalgia se hace presente en los momentos más inoportunos.
Como pueden ver, el 90% de agradecimientos es puramente para ustedes! que la verdad, en varios momentos donde decía: ¡QUE FLOOOJERA ESCRIBIR! entraba, leía sus comentarios y me alzaba del suelo, y comenzaba a escribir.
Cada vez que escribia una frase pensaba "¿Les gustará? No estas trabajando bien Diana, ellas se merecen más"
No se como este aún a su parecer, pero realmente yo disfrute escribiendo esta novela, muy corta y de mucho tiempo, ya casi un año tengo con este metroblog y realmente solo tuve 34 capítulos. Escribía muy muy poco, pero me pondre las pilas y quiero decir que seguire subiendo aquí, pero creo que por el momento subiré la misma novela que en mi otro metroblog... solo en lo que la inspiración regresa =)
Un 5% de agradecimiento es para todos los actos que me dieron inspiración. Todos, incluso los que me lastimaron, porque en este año, varios si lo hicieron.
El otro 5%, es para la persona que me inspiro para escribir mi propia novela, ahora me cae un poco mal y de hecho, ya ni sigo sus novelas porque siento que son lo mismo.
Ella tiene un metroflog y la verdad, no me acuerdo muy bien como iba su link, y se que ella no verá esto. Pero realmente le agradezco.
Las quiero, y prometo, que nos veremos pronto.
Sintiendose honrada de las oportunidades que le salen,
solo una tonta que se cree escritora,
Diana.
Pd. Una vez más: ¡MUCHISIMAS GRACIAS! ¡DE CORAZÓN!