Capítulo#27
Awww *-* sus coment =) siempre hermosisisismos! jajaja juum mi cosito de "Nicholas Nicholas Nicholas..." es de un capítulo vieejo :) pero me gusto esa parte(L jajaja aww nenas en verdad, escritoras sin lectores es como un libro si paginas.
Las quiero♥
Espero subirles más seguido, por lo pronto mañana no podré creo :( porke ps mi metro ya esta muy solitario :(
Espeero k en san valentin tengan a un niño lindo a su lado♥ yo no creo tener :( pero espero de corazón k ustedes sí♥
Gracias por todo :) terminando esta novela comienza mi verdadero reto.
Una novela sin los Jonas(¿ bueeno, quizá mi principal sea Joseph Jonas pero no se va a parecer más k en lo físico... la leerían? (:
Les recuerdo k las quiero♥
SIGAN DANDO SUS NOMBRES; LES PROMETO QUE SI NO SALEN EN ESTA NOVE, EN LA DE MI METRO SI(L
"By the way I love you".
Capítulo#27
-Pérdida-
Corrí escaleras abajo con dos maletas a mis costados, mientras haciendo malabares con mis brazos intentaba colocarme mi chaqueta negra de cuero. Pero algo detuvo mi velocidad al darle la vuelta al pasillo principal y perfilarme en la sala de estancia de nuestro hogar.
Nicholas se encontraba ahí acaparando a Dianna con un abrazo. Mi hermano menor se había vestido de distinta manera, ahora mucho más elegante y con seriedad que anteriormente.
Su camisa negra, elegantemente guardada por debajo de su pantalón negro igualmente, lo hacían lucir refinado.
Como en aquél "tierno" cuadro se tornaba Nicholas en mi dirección, podía ser consiente de igual manera de su corbatín rojo carmesí algo más brilloso de lo normal.
Nicholas se movió bajo el abrazo, lo que llamó la atención de mi visión periférica y causo que mi mirada regresasé a esa imagen una vez más, luego de que se había perdido en Justin, que parecía mantener una charla con mi madre.
Me acerqué un poco más a Nicholas y Dianna.
-Estoy listo- Expresé seguro.
Dianna se separó enseguida de Nicholas y ambos posaron su vista en mí. Sonreí con un júbilo fingido.
-Dianna- Llamó Nicholas- Quiero que le ofrezcas mis más sinceras disculpas a Melanie... y quiero que tú aceptes mis disculpas también.
Mi hermanito bajó su mirada de golpé hacia el suelo.
Estuve a punto de preguntarle la razón o el motivo de su ausencia pero Dianna pareció leer mis pensamientos.
-No te preocupes Nick- Ofreció- Es un acto sumamente noble ir a ayudar a Kevin en sus estudios. -
Por sí no lo había mencionado: Kevin, mi hermano mayor, había salido de viaje hace algunos meses con destino a Inglaterra donde por el momento estudiaba para ser Licenciado en historia y ciencias de la música.
Ella besó su mejilla cortamente y regresó su mirada hacia a mí.
Justin estuvo a nuestro lado en cuestión de cortos parpadeos.
-Y... quiero que le des esto-Pidió Nicholas caminando lentamente hacia uno de los cojínes del sillón más cercano. De él tomo algo que nos hizo a mi amiga y a mí abrir los ojos como platos.
-Pero...- Comenzó Dianna pero Nicholas le extendió a el osito de felpa que había tenido desde una muy corta edad, para que ella lo tomasé mientras la interrumpía.
-Shhh-La calló- no digas nada, en realidad quiero dárselo.
Ella subía y bajaba su mirada del rostro de Nicholas al rostro del pequeño Teddy.
-No se que decir, ¡Ella se volverá loca! - Carcajeó Dianna.
Le agradecí a Nicholas en lo más profundo de mi ser; hacerla reir era una maravillosa idea. Aunque seguramente Nicholas ni siquiera lo supiera.
-No tienes que decir nada- rió Nick- además, se les hace tarde, mi metrosexual hermano tardó horas una vez más- Rió Nicholas acompañado por Justin.
Le dirigí una mirada recargada de odio.
Fijo su mirada en mí y me sonrió con ironía.
-Es broma hermano-Disculpó- Aunque seas un tonto y últimamente no haz sido el mismo, ¡Eres mi hermano! - Carcajeó mientras se acercaba a mí y comenzaba a palmear mi espalda.
-Si, si, si como digas. -
/Ella.
-Señores pasajeros, en próximos segundos la puerta del avión será abierta- Anunció la voz de una de las asafatas.
Sentí en la fila de ascientos siguiente a la mía un movimiento brusco por lo que mi cabeza por inercia se volvió hacía atrás, para observar nada más que lo obvio, Joseph se había puesto de pie.
Entonces también percibí un movimiento similar a mi lado, pero no me regresé, algo me dejó atrapada en la figura de Joseph.
¿En qué momento ese chico había crecido más?
Era rídiculo, pero podriá jurar que del primer momento en el que lo ví, a ese momento ya había aumentado 5 centimetros al menos en altura, y mucho más en musculo.
Incluso ya era muy minúsucula la altura que Justin le llevaba Joe.
Tiriteé desfalleciendo al mi vista posarse en su torso, que ahora se notaba más que bien formado, sobre todo por esa pequeña camisa deportiva negra sumamente huntada a su cuerpo que casi te dejaba ver aquellos cuadritos que seguramente se perfilaban en ese abdomen.
Joseph de un rápido movimiento esquivó a un señor que se levantaba de golpe y abrió el compartimiento siguiente.
Sacó de él mi gran bolso morado de mano y me lo entregó sonriendo.
Pero antes de que yo pudiera ponerme de pie para alcanzarló, Justin ya lo había hecho.
Aún así, me coloqué en pie.
-Hasta aquí te dejo, linda- Se despidió Justin justo al llegar a la salida del aeropuerto de Dallas.
Los grandes ventanales en forma ovalada que adornaban en su gran mayoria las paredes del entorno completo, impregnaban demasiada luz para lo que en mi interior sucedía.
Tenía un grave terror, hacía lo que podía estarle justo en ese momento pasando a mi mejor amiga, casí hermana Melanie.
Y no me importaba todo lo que mis amigos y padres me contaran, yo no les creía. Melanie en verdad debía de estar mal, mi padre no regresaría desde Argentina donde realizaba algunos estudios solo para atender a Melanie. No, mí padre no haría eso si supiera que es una simple gripe pasajera.
-Esta bien- Dije entrando entre sus brazos que se habían abierto mientras con su mirada me invitaba a entrar.
Cerró sus brazos envolviéndome con estos. Su calor era justo lo que necesitaba en ese momento, repentinamente, todos los problemas se resbalaban por mi cuerpo y parecían dirijirse a un sitio muy lejano.
Mis ojos parecían también ayudar a que los problemas se vayan lejos puesto que repentinamente se llenaron de un líquido cristalino.
Parpadeé varias veces para evitar que las lágrimas cayesen, yo no podía llorar, yo tenía que ser fuerte.
-Te quiero- Me susurró al oído.
Sonreí fugaz. Amaba cuando mi mejor amigo hacía eso.
Me separé de él dando un gran suspiro aún con la sonrisa tatuada en mi rostro.
El sonrió al notar eso, supongo.
-Te extrañaré- Le dije sincera.
El último mes habíamos sido como uña y mugre, era algo realmente extraño tenerle que decir un "adios" y eso en verdad me preocupaba.
¿Qué tal si se iba de mi vida para no regresar hasta dentro de un montón de años justo como había pasado la última vez?
-Yo más Dianna- dijo mientras me miraba a los ojos. - Te llamaré en cuanto pueda, desearía quedarme más pero voy tarde y...- Me separé de su abrazo para poder mirarlo.
-Es muy importante, lo sé...- Lo miré con tristeza- Suerte en tu curso- Le deseé bajando mi mirada de nuevo.
Sentí la mirada de Joseph posada en mí por lo que no pude evitar regresar mi visión a él.
Di dos pasos hacía atrás para llegar a su sitio de estancia mientras débilmente agitaba mi mano por el nivel de mi cara diciéndole "adiós" a Justin.
-Pensé que él se iria con nosotros...- Me susurró Joseph una vez ya en el taxi.
Nuestro taxi era una camioneta puesto que lo único que se encontraba afuera era esa camioneta y yo tenía la suficiente prisa como para no importarme lo que fuera.
Apoyé mi cabeza en el hombro de Joseph. Alargó su brazo derecho y lo colocó en mi hombro derecho.
Me acomodé ahora en su pecho frontal.
-Me hubiera gustado que así fuera- Suspiré.
-Ya dime la verdad- Mencionó seguro mientras perdía su mirada en todo lo que se asomaba por la ventana.
-No... no te entiendo- Acepté mientras lentamente mis parpados me iban pesando más y más.
El calor de Joseph se sentía mayor y me caía realmente perfecto tomando en cuenta el clima del exterior. Helado, muy frió y sin sol.
-Tú... puedes fingir ser fuerte, pero solo eso- Susurró.
Abrí los ojos como platos repentinamente y por ende levante mi cabeza de donde se encontraba para separarme un poco luego.
No podía admirar sus ojos color avellana puesto que eran tapados por aquellos gruesos lentes de sol con la orilla negra.
Su cabello tampoco se dignaba a mostrarse a causa de aquel gorro gris que adornaba su cabellera entera.
No respondía a su pregunta, solo me concentraba en el momento.
Comencé a sentir cada parte de mi cuerpo. Abrí y cerré cada uno de los dedos de mis manos y mis pies. Rodé mis ojos mirando todo cuanto me rodeaba. Moví en círculos mi cabeza lentamente.
Sentí como mi cuerpo quería tiritear por el repentino frió que me embargaba.
Él regresó pausadamente su vista hacía mí.
Tragué saliva al mis ojos chocar con donde pensaba que estab los de él.
Y decidí que si iba a sufrir, por una razón que ni siquiera entendía, aquería sufrir al menos, con un poco de placer.
Elevé mis manos sin dudarlo más y los pose en el marco de los anteojos de mi acompañante.
Me disponía a retirarlos cuando sus tibias manos me detuvieron.
El contacto me aturdió. Y pareció que a él también.
-Estas helada- Se quejó.
-Lo sé. Pero eso no importa, dejame quitarme estos...
-¿Por qué? - Preguntó mientras se separaba del asiento para poder estirar su diestra hacía atrás. No etendía que hacía.
-Yo solo... por favor- Rogué intentando acomodar mis rasgos de alguna manera en el que desbordará ternura.
-No me los quiero quitar para que no tengas que aguantar lo que probablemente sucederá si...-
-Hablas demasiado- Me quejé.
Pero enseguida, al escucharme a mí misma, retiré mis manos de donde se encontraba y sentía como al menos, mi cara se iba calentando. Sentí vergüenza.
Intenté desviar mi mirada a otro sitio para no hacer tan obvios mis sentimientos.
Entonces sentí el abrigo de piel negro se Joseph sobre mi piel.
Regresé de golpe mi mirada ha él, que me miraba con una expresión tranquila y una pequeña sonrisa que se asomaba.
Entonces recogí la confianza una vez más y retiré esos lentes de mi camino.
Sonreí sin siquiera quererlo.
Mi corazón comenzó a latir más rápido de lo que normalmente.
Y fue aún peor cuando Joseph se acercó un poco más a mí.
-C-hico J...j-onas- Susurré ya teniéndolo a escasos centímetros de mí.
Tartamudeaba y era ridículo, pero me resultaba casí imposible siquiera tratar de concentrarme con esos ojos brillantes tan cerca de mí.
-¿Sí?
-¿Por qué...
-Shhh- Me calló entonces él- Hablas demasiado- Se quejó y se disponía a dar el último acercamiento para acatar sobre mis labios cuando... una voz nos interrumpió.
-Aquí es, llegamos- La voz ronca del señor de al menos 55 años que nos había hecho el favor de ser el chofer sonó alta.
Mi corazón se aceleró todavía más mientras una extraña sensación de recelo me acechó cuando Joseph se separó a una distancia bastante lejana para mí gusto de mí.
Era la segunda vez que nos encontrabamos en la misma situación en el dí,a entonces, ¿Qué era lo que nos estaba sucediendo?
C o n t i n u a r á . . .


