El viernes leí sus comentarios. Tenía el corazón en las manos literalmente, ¡Dios! Gracias por darme lectoras tan tiernas *.* & me disculpo profundamente por no subir hace más de 20 días. Si, podria culpar a tantas cosas... Pero no lo haré. Es mi culpa, solo mía. A partir de ahora, prometo subir aunke sea solo una nadita. Aunque sea solo eso. Vamos apenas por el capítulo 15 ¬¬ que caca. Este capítulo esta rarito, ya leerán. Joseph anda muy confundido, con su actitud bipolar que tanto detestamos todas ¬¬ Pero, saben que? Si no tuviera esa actitud bipolar el desgraciado no hubiera conocido a Dianna *.* & esta historia no existiria (: HAHAHA las quiero (LLL) Dioos, ¿Nicholas se queda´ra con ella?¨Es tan tierno *.*
Capítulo#15
-Confused-
Melanie:
Aún recuerdo el día de aquel beso con Joseph. Aún siento sus labios sobre los míos. Aún recuerdo que después de aquel beso, nos sonreímos y ambos nos sonrojamos. Aún recuerdo que quedamos solamente como amigos. Aún recuerdo aproximadamente una semana después del cumpleaños de Joseph, cuando conocí a su amiga Stephenie. Aún recuerdo el día en el que vi a los 2 muy juntitos, coqueteándose.Aún recuerdo la extraña sensacion que tuve en ese momento.
Nicholas me mira justo ahora, puedo sentir su sonrisa a pesar de que se encuentra al otro lado del jardín. Me siento realmente extraña, no sé cómo explicarlo.
Lamento no haber escrito desde hace 1 mes ya casi, bueno, estamos ahora en septiembre. Joseph ha mejorado en su gran mayoría, aunque a veces tiene sus momentos de loco psicópata.
He salido un par de veces con Nicholas, pero, como amigos. ¿Joseph? Comienzo a sospechar que Joseph gusta de Stephenie pero realmente no me importa, es su vida ¿No?
Nicholas me acaba de hacerme sonrojar. Gritó un "Te quiero" sin importarle quien pudiera escucharlo. ¿No es hermoso? Si me llegó a enamorar, seguramente será de Nicholas...
¡Broma! Es un gran amigo, y si, como ya te he dicho tengo mis momentos en los que me pierdo en su mirada, en su sonrisa, pero, solo amigos...
Nicholas se acerca, supongo que se dio cuenta de las lágrimas que amenazan con salir. Acabo de darme cuenta, al escribir esta carta, que con Joseph ya nada es igual. Y que tal vez, solo tal vez, aquel beso me gusto más de lo que pensé en ese momento.
Será mejor que me vaya, tengo que inventarle una escusa. Siento que la carta tenga muchos sentidos contradictorios, no me siento bien justo ahora.
Con amor, Dianna.
Apreté el botón de "enviar" justo a tiempo para que Nicholas no se diera cuenta de nada. Se sentó a lado mío en el césped y limpio la lágrima que ya me había vencido.
-Kevin tenía razón. -
Exclamó mientras posaba su vista en la fachada de su gran mansión.
-¿Por qué? - Pregunté contemplando sus tan desordenados risos producto de las carreras que tuvo que dar mientras jugaba con Elvis, su perro.
Sonrió y poso su vista en mi repentinamente. Eso me hizo estremecer por un segundo para el siguiente sentir un profundo cambio de temperatura en mis mejillas.
Le rogué a Dios que mis mejillas no estén tan rojas.
-Comienzo a depender de tus emociones- Explicó como si fuera algo normal.
Mi respiración se cortó por un largo momento.
¡Aire! Supuse que se quejaban mis pulmones antes de lograr respirar nuevamente.
-¿P... por qué dices eso? - Logré auricular.
-Verte llorar... mira lo que me hace-
Exclamó mientras colocaba su dedo índice bajo mi barbilla y obligándome a mirar sus ojos.
Y entonces vi lo que supuse que quería que mirara. Fui conmovida por un largo instante.
Él llora, ¿Solo por verme llorar? Preguntó una curiosa vocecita dentro de mí.
No respondió otra vocecita en mi interior, es por verla llorar a ella, aclaró.
Sin pensarlo ninguna vez más me tire a los brazos de Nicholas y un abrazo fue lo que se completo.
Mr Joseph.
-Seeh mamá yo voy por Frankie a las 7. -
Le gritaba a mi mamá mientras bajaba las escaleras rítmicamente con mis audífonos en posición y música rocanrolera a máximo volumen.
Ni siquiera me moleste en tener una respuesta, tome una chamarra antes de salir de la casa (porque esa tarde había estado haciendo un extraño y repentino frio) y corrí hacia mi auto.
Pero antes de subir, vi una escena que seguramente si pudiera elegir entre verla y no hubiera dicho "NO" sin pensarlo.
Dianna y Nicholas se estaban... se estaban... abrazando.
Estaban sentados casi en el final del gran y pastoso patio. Ella rodeaba la cintura de el con sus brazos mientras el pasaba por arriba sus brazos de igual forma abrazándola mientras le susurraba cosas al oído y, si mi vista no fallaba, lograba hacer que ella se ruborice. Hasta parecía, que por cada palabra que el decía, la temperatura de las mejillas de Di subían más y más. Más y más.
Un extraño sentimiento se desato en mi interior. Recordé lo que sucedió hace exactamente 29 días. Un beso, un beso con Dianna. Por suerte eso ya quedo atrás, ahora, comienzo a pensar que mi corazón va perteneciendo más y más a Stephenie.
Alguna fuerza extraña en mi interior me obligo a caminar por hurtadillas hasta una gran roca de adorno para escuchar lo que decían.
Debo estar loco, pensaba una y otra vez. Se supone que vería a Stephenie hace 10 minutos, también me quejaba.
Y aún así continué con mi misión.
-Te quiero-
Repentinamente exclamó Dianna.
Sentí como en mi pecho, se abría un espacio. Cómo si algo lo hubiera atravesado. Gemí, pero para mi suerte, fue un sonido sordo.
-Yo también te quiero Dianna. Últimamente has sido mi mejor amiga, ¿Lo sabías, cierto?
-Tú también te has convertido en mí mejor amigo-
Fue tan rápido y tan ruidoso el "trash" que sonó en mi corazón en ese momento.
Su mejor amigo.
Yo ocupaba ese puesto.
Yo era su mejor amigo.
Una furia me embargo de repente, fue tan fuerte, fue tan dura, corrí sin importarme hacer ruido hasta el auto y me subí en él. Giré la llave y aceleré. El sonido que rugio bajo mis pies fue muy estruendoso pero no me importó. En pocos minutos ya me había estacionado a dos cuadras de la casa de Stephenie. Quería liberar mi mente. Quería descubrir porque si solo era mi amiga me enojaba tanto lo que sucedía con ella. ¡Yo la odiaba!
Yo la odiaba. Repetí por enésima vez en mi interior.
Durante toda la caminata de camino a la casa de Stephenie no dej de pensar en aquel beso. Y de cómo me di cuenta que de verdad, yo quería besarla. De cómo me enojé por darle un cumplido y de que segundos después nos besamos. De cómo quedamos como amigos. De cómo cada vez nos alejamos más y más... Y de cómo, aún así, pensando y convenciéndome de que solo es mi amiga sus palabras y actos con mi HERMANO me siguen lastimando.
El otro día le pregunté a Nicholas si le gustaba. Se quedó callado. Creo que si le gusta.
Tragué saliva. Segundos después sentí un brutal golpe en mi cabeza. Me había golpeado con un poste de luz.
-¡Joe! -
Escuché que grito una voz bastante conocida sin embargo estaba un poco desorientado con los ojos cerrados y con mi diestra sobando mi frente. No reconocí la voz.
-¡Joe! ¿Estas, bien?
No reconocí la voz hasta que sentí una cálida y suave mano encima de la mía.
-¡Tefi! -
Si, era Stephenie.
Su mano era tan suave, tan tibia en todo momento, incluso en un día como hoy en el que la temperatura es de 17 grados por un milagro de la naturaleza. Incluso, y parecía que llovería. Lo que sería un segundo milagro, ya que, en LA nunca llueve. Abrí lentamente los ojos.
Llevaba puesto un vestido amarillo con adornos blancos. Llevaba su cabello suelto y más lacio de lo normal. Sus labios brillaban.
-¿Estas bien? -
Repitió.
-Sí, si- Contesté rápidamente.
Retire mi mano junto con la de ella de mi frente para disimular que ya no me ardía. Realmente me había dado fuerte.
-¡Que bien! -
Fue raro. En realidad esperaba que no me creyera. Estaba acostumbrado a que Dianna no me creyera.
-¿Nos vamos?
-Está bien. Solo voy por mi abrigo.
Sí, iríamos a patinar en hielo a una plaza cercana a su casa.
Recuerdo el día en el que la conocí, sus ojos color celeste brillaban con el resplandor de la luna aquella noche... no estoy seguro aún, pero creo que me gusta. Me gusta.
C o n t i n u a r á . . .