Lo importante del capii es demarcar la confuncion de ambos, la dependencia de uno sobre el otro y demarcar que apesar de todo, ellos dicen ser solo amigos... Enjoy it.
2010, the year of no fear.
Now, i believe.
Las quieeero(LLL pronto empezare otra nove y adivinen... JOSEPH ES EL PRINCIPAL :) k raro en mi no? jajaja <3
Con cariño,
Dianna.
“Bye the way I love you”
Capítulo#23
-Recuerdos-
-Dame un abrazo ¿Sí? - Me pidió mirándome a los ojos con esa mirada en la que sus ojitos se tornaban mucho más brillosos, y el color miel de sus ojos te esposaba mientras te hundías en ellos... Imposible decir no.
Tomando mucho cuidado en mis movimientos para no lastimarlo, mis manos rodearon su cintura y sus brazos rodearon la mía.
El vuelco en mi estomago regresó.
Los toques eléctricos comenzaron a divisar a lo largo de toda mi piel.
La adrenalina me sonrió.
-Joseph- Lo llamé.
El se separó ligeramente, aun sin soltar mi cintura, y me miró a los ojos.
-Tu y yo ¿Qué somos?
Su rostro se torno serio y sus ojos perdieron ese brillo que solian portar.
Tragó saliva y lo supe ya que fue audible.
Yo también tragué saliva.
-Somos... Somos amigos- Exclamó mirándome a los ojos, demostrándome seguridad.
No sabría explicar lo que sentí en ese momento tan solo... me dividí en 2 partes.
Mi corazón entero se dividió en 2 partes.
La primera parte estaba feliz, en realidad creía que eramos enemigos y recibir la aclaración resultaba sumamente gratificante.
La segundaparte se partió en más y se arrugó como una hoja de papel.
La segunda parte estaba destrozada y no entendía porque.
Sonreí a medias, intentando aclarar y despejar mi mente para concentrarme en lo que en realidad resultaba importante en ese momento.
Desenrede el nudo que mis brazos habían formado en él mientras este hacia lo mismo con el suyo.
Suspiré a hondas, interrumpiendo el despiadado y cruel silencio.
-¿Qué haremos con...- No finalicé. Su voz me interrumpió.
-Dianna toma asiento yo... tengo algo que decirte. - Sus ojos se tornaron apagados, mientras bajaban lentamente para mirar el suelo.
Una extraña intranquilidad me invadió y todo en mi ser me indicaba que nada estaba bien.
Incluso una vocecita en mí me recomendó salir de aquel cuarto y buscar la protección de Justin.
Pero hice une esfuerzo por quedarme, sea lo que sea que tuviera que decirme Joseph tenía que escucharlo, era mi deber escucharlo.
Seguí su orden y me senté en la orilla de aquella pequeña pero cómoda camilla.
Joseph hizo lo mismo, pero en la otra esquina de la cama.
Intenté sonreir para alentarlo al seguir en el segundo en el que su mirada subió.
La sonrisa funcionó.
-Yo si se que sucedió- Dijo con voz apagada y ronca. Un nudo en mi estomago lentamente se iba enredando- bueno... no exactamente tan solo... yo si se porque sucedió mi accidente.
Tragué saliva audiblemente mientras sentía como si repentinamente nubes cargadas de agua y acompañada de truenos lograban vencer el techo y entraban a la habitación.
Sentí una olada de frió, que me hizo temblar y colocar mi piel de gallina.
-¿Tienes frio, Di? - Preguntó tiernamente Joseph mientras se ponía de pie nuevamente. Me limité a asentir.- Tenemos suerte de que llevará puesto mi abrigo- me sonrió mientras después de una serie de pasos, tomaba de una mesita su abrigo. - Ten- Exclamó al entregármelo.
Ahora fui yo la que le sonrió.
Se sentó mientras me observaba, fui encantada por un segundo al notar que un brillo que jamás había presenciado en los ojos de Joseph destelló.
Resultó sumamente extraño, pero me alegró que sucediera.
Si es que perdía las esperanzas sobre recuperar a Joseph, ese destelló me las había renovado completamente.
-Soy un estupido- Se lamentó sonriendo amargo al yo terminar de abrocharme su suéter-
-¿Por qué lo dices?
-Me dejé controlar Dianna, te juro que yo no sabía que hacía, te juro que yo no he sido el que ha habitado en mi cuerpo desde hace 2 meses- Sus ojos regresaron hacía algún punto muerto del suelo.
La ternura que me embargo a continuación resultó tan fuerte.
Estiré mis brazos mientras abría y cerraba mis manos, esperando captar su atención, sin saber realmente porque lo hacía.
Me sentí como una niña cuando sus abrigadores y bien trabajados brazos me rodearon una vez más.
Entonces entendí que mi rara posición anterior era la que suelen usar las niñas pequeñas cuando quieren un abrazo.
-Joseph, sabes que yo me he quedado para ayudarte, sabes que yo no te juzgaré, por favor... continua- Lo alenté sin disponerme a soltarlo.
Pero para mi mala suerte el desvaneció sus brazos de mí, haciéndome sentir insegura y torpe nuevamente.
Intenté no colpsar para lo que tuve que abrazarme a mi misma.
-Yo...- Comenzó acomodándose en la cama mientras subía sus 2 piernas. Dio un quejido de dolor que no entendí hasta que fui consiente del gran moretón morado que llevaba en su muslo izquierdo.
Ahora la que dio un quejido fui yo.
Suspiró.
-Nicholas me reprendió logrando solamente alterarme más, algo me controlaba, una especie de rebeldía me gritaba ordenandome que haga justamente lo contrario que me pidió Nicholas... yo tomé mi celular y le llamé a Estefanía...- Pareció reprimir una soyoso, como si en verdad le resultara vergonzoso lo que decía, lo que estaba a punto de decir... lo miraba con detención, sintiendo trabajar mis lagrimales y admirando su trabajo, al notar como mi mirada se iba nublando- Dru, me llamó la se-semana pasada invitándome a su fiesta... lo recordé de inmediato y le pregunté a Estefanía si quería ir...- Tratamudeaba al hablar, estaba nervioso, lo podía sentir. Su mirada se iba nublando más rápido que la mía.
La atmosfera era tensa, dolorosa.
-Llegué a la fiesta y no me di cuenta de cuantas copas me to-tomaba... ¡Estaba enfermo! El odio ya la rabia me invadían tan solo... me dejaba llevar por la atmosfera... Pero, llegó mi momento del tope en el que simplemente mi cerebro hacía lo primero que pensaba, si es que en realidad realizaba esa acción... yo... estuve a punto de perder mi... v-virginidad- Finalizó mientras las lágrimas ya corrian por su rostro.
Me llevé mi diestra a mis labios por inercia, intentando así que mi boca no se abriera por la noticia.
Sentí mi corazón detenerse y me arrepentí de no haber sido yo la que fue por Joseph.
Yo debí de haber ido.
Estúpida, me acusó una voz en mi interior.
Joseph subió sus hermosos ojos café avellana para dejarme sin aliento nada más.
Podía leer el dolor y la vergüenza total.
Creí que caería con el hasta que una vocecita en mi interior tomó mi mano para no dejarme caer.
Lo importante, es que el no la perdió, me recordó.
Me tiré a los brazos de él intentando hacerle entender que yo estaría para él.
-Diremos que resbalaste de las escaleras mientras tú y yo subíamos corriendo mientras jugábamos pesa-pesca- Le susurré al odio cuando sentí que se calmó.
Una suave carcajada se le escapo.
Supusé que el se imaginó la escena y por eso reía.
Sonreí con él.
/Joseph.
Un pequeño rayo de sol entró por mi ventana esa mañana de finales de noviembre.
Juro que me hubiera cubierto la cara con mi sabana para continuar durmiendo si no me hubiera llamado la atención aquel milagro.
Sol en finales de noviembre, cuando en realidad, hacía una semana que aquel hermoso astro no se dejaba apreciar por culpa de unas inmensas nubes que cubrían la ciudad entera.
Me coloqué mis pantuflas y caminé lentamente hacia la ventana por la cual destellaba el pequeño peor potente rayo de sol.
Refregaba mis ojos con debilidad y pereza aún cuando llegué a mi destino.
Abrí lentamente las percianas y aprecié el último destello de aquel milagro antes de que una gigantesca nube gris lo cubriera.
Intenté sonreir.
Al menos, ahora estaba seguro de que el sol seguía ahí.
Segui admirando la calle un rato más hasta que un vecino salió de la casa y me saludó.
Entonces recordé que seguía en pijama y lo saludé veloz antes de cerrar las percianas nuevamente.
Sacudí la cabeza intentando despertarme bien mientras tomaba mi bata azul de franela y me disponía a bajar las escaleras para servirme un desayuno hecho por mi mismo, ya que tenía ganas de sentir esa sensación del café amargo, huevos quemados, y jugo amargo ¡Justo como quedaría mi desayuno si yo lo preparaba! Lo sé, un deseo extraño, pero al fin y al cabo, eso deseaba.
Mientras bajaba las escaleras sonreía recordando que exactamente ese día se hacía un mes 3 semanas de que desperté, o bueno diciéndolo de otra manera: hacía 1 mes, 3 semanas que me había roto mi brazo. Que había hablado con Dianna.
Que había regresado a mí ser otra vez.
Ya había recuperado absolutamente todo, menos los conciertos, y el derecho a que alguien aseara por mi, mí alcoba.
Y eso se debía a que por ratos salía de control.
Aunque, estaba orgulloso de mi mismo, porque los momentos malos resultaban casi nulos, uno cada semana... sí, casi nulos.
A Estefanía le llamé diciéndole que no la quería volver a ver. Nicholas tenía razón: ella solo estaba conmigo para quitarme mi virginidad. Y en realidad, era peor de lo que Nicholas decía, descubrí que ella quería quitarme mi anillo de virginidad para ganar el dinero que no se que estúpida empresa había ofrecido al que logrará con aquel reto.
-Buenos días Joven Joseph- Me saludó al llegar a la cocina Andrew, uno de los cocineros- Es temprano, resulta extraño verlo aquí- Expresó.
-¿Me estas diciendo flojo? - pregunté intentando sonar dolido.
-No joven Jonas, ¿Cómo puede pensar así? Yo no quería...
-Es una broma Andrew- Sonreí mientras dejaba un golpecito en su hombro derecho-
-De cualquier manera lo siento- Se disculpó.
-No hay anda que sentir...- Dije con sinceridad- ¡Hey Andrew! ¿Qué horas tienes? - Pregunté con curiosidad, no se me había ocurrido mirar el reloj.
El bajo la vista mientras estiraba su izquierda y con la derecha corría un poco las mangas de su camisa.
-Las 7:05- Me dijó sonriendo.
-La hora favorita de Nicholas- Reí. - Y la mía también- Sonreí sincero.
-¿Va a desayunar? - me preguntó mientras me sentaba en el desayunador.
-¡Oh! ¡Es verdad! Yo serviré mi desayuno, quiero huevos cono café.
-Tengo café a la olla si quiere y así no se molestaría en prepararase usted un...
-No Andrew- lo interrumpí- Si tú me haces mi desayuno, sabrá delicioso, el mejor de todo el país- Sonreí- pero yo siempre desayuno, almuerzo y ceno delicioso gracias a ti, y hoy tengo deseos de tomar un café mal hecho, comer unos huevos mal preparados y tomar un jugo amargo-
Lo ví sonreir y acompañé su risa.
Pero justo cuando iba a entrar a la cocina escuché unos pasos acompañados por un golpeteo intranquilo en las escaleras... y era extraño pero la única cosa que recordaba que podría causar ese sonido era el sonido de las maletas contra el suelo.
Dirigí una mirada a Andrew que me miraba igual expectante. Extrañado, comencé mi rumbo hacia las escaleras y me sorprendí al llegar a estas.
Dianna bajaba con 2 maletas.
¿Se iría de aquí?
¿Me dejaría en las tinieblas?
Ella sabía que gracias a ella era lo que en ese momento era, entonces, ¿Solo me abandonaría?
To be continue...